 |  |  | | ¿Quién nos enseña a liderar? |  |  |  | (Por Laura Regalado)
¿Quién nos enseña a liderar? ¿Cómo estructuramos nuestra particular manera de gestionar proyectos y personas? Estos cuestionamientos son recurrentes en nuestra carrera laboral y terminamos entendiendo que, a pesar de la formación y capacitación constante, el diseño de un estilo de conducción es un camino de autoconocimiento y autoreflexión permanente.
La conflictividad social, los contextos organizacionales turbulentos, son determinantes de las nuevas gestiones de líderes, produciendo un modelo plagado de recetas y clichés que no siempre dan resultado. Las empresas exigen hoy a los mandos medios, ser los transmisores de la visión, misión y entusiasmo ante las presiones y avatares del entorno. Se les solicita que hagan producir, minimizando conflictos internos y sosteniendo la rentabilidad organizacional, lo que produce un alto costo emocional para estas personas. Se logran los objetivos, pero ¡a qué precios! El deterioro psicológico, emocional, afecta fuertemente a la productividad del sujeto y la carrera directiva en algunos casos no puede sostenerse por no tener en claro los pilares de su manera particular de liderar. La clave más importante: el trabajo sobre uno mismo. El directivo deberá desarrollar el autoconocimiento, el conocer fortalezas y debilidades para poder trabajar sobre las mismas. La autoreflexión, el analizar las acciones y decisiones y aprender de errores capitalizando los mismos y diseñando un futuro distinto y mejor. El control emocional, la autoregulación es clave para sostener presiones, emociones negativas, competencia, exigencias y todo lo que implica el mundo de los negocios, aprender a identificar las señales internas, a controlarlas y entender las emociones del equipo de trabajo es una tarea primordial para el éxito de la gestión de liderazgo. En la era de las redes sociales, la habilidad más requerida para producir y gestionar son las relaciones interpersonales y la empatía, elementos clave para gestionar voluntades y conseguir aquellos objetivos que nos plantearon. Capacidad para negociar, para tomar decisiones en tiempo y forma, flexibilidad para comprender la particular cosmovisión del otro, esto es lo que se requiere para comenzar a implantar un cambio en mi liderazgo. Acciones basadas en el trabajo interno de las propias emociones, creencias y mandatos... no es fácil ser uno mismo, no es fácil no parecerse al de la revista de negocios o al ceo de tal compañía... La clave es: animarse a ser uno mismo. |  |  |  |
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